martes, 6 de octubre de 2015

Vivir con planes

Vivír solo y estudiar o también podés trabajar y hacer todo en casi simultáneo.
En mi caso, estaba haciendo todo junto, pero repentinamente me quedé sin empleo. Lo único que parecía ser mi sostén era mi novio, entonces creo que todo me preocupaba mucho menos, dado que él trabajaba y hasta ese momento estábamos en la cumbre del amor.
El error más grande de una persona y estoy hablando de cualquier persona que habita sobre esta Tierra, es el de ser dependiente. Dependiente en el término general de la palabra, pero esta vez me enfocaré en los emocionales-drogo-dependientes, cuyo caso es el mio.

Volviendo. Me había quedado sin empleo y sin horas para gastar en alguna actividad. Me sentía lo más triste y deprimida, por no decir fracasada, entonces volqué todo mi tiempo en atender a mi novio, en esperarlo con cosas ricas cuando llegaba de trabajar, en limpiar y en darle todo mi cariño. Llegó un momento que me di cuenta lo dependiente que estaba siendo, lo mal enfocada en la vida, y me sentí muchísimo peor. La solución fue hablarlo y el remedio fue ir cortando los lazos de a poco, porque no me estaba haciendo mucho bien y necesitaba otras distracciones.

Si hubiera sido una de esas personas que tienen miles de amigos o conocidos, y que hacen "juntadas" los viernes y los sábados sale con sus amigas al boliche... si hubiera sido tan solo una persona de esas, quizás nunca hubiese tenido novio porque no me haría falta; tendría compañía, tendría AMIGOS y viviría siendo una chica muy cerca de sentirse completa... Pero no. La vida me dio un camino de pocas amistades.

Cortar lazos con mi novio, o ir dejando de estar tan pendiente de él, me suponía un desafío tan grande que no entraba la pena entera en mi corazón. Pasé semanas tirada en la cama, sin ver el reloj para odiar menos las horas y los minutos. No tenía ganas de comer y mucho menos de salir a recrearme al aire libre, bajo el pretexto de alguna actividad. Pensé anotarme en un gimnasio, pero estar sin trabajo y encima gastar plata en un lugar así, no me parecía conveniente. Entonces dejé fluir la situación, aceptando mi infortunio.

Un conocido, viendo mi situación, me presentó a sus amigos. No nos unía nada entre todos, solamente tenía en común que todos vivíamos solos. A diferencia mia, el resto trabajaba de 8 a 10hs diarias y el único día que usaban para hacer algo, eran los viernes. 

Uno de sus amigos, era panadero. Su aspecto no era bueno, es decir fisicamente era una persona de estatura normal-baja, con rulos, vivía en un departamento que nunca limpiaba, pero más allá de eso, lo que me resultaba llamativo o chocante, era la tristeza que cargaba en sus ojos.
Era unos 7 años más grande que yo,  y hacía tiempo atrás se había enamorado de una chica a través de un chat, que no vivía en Argentina sino en Canadá. No pasó mucho tiempo hasta que decidieron conocerse, viajando cada uno por su cuenta hasta un punto medio dentro del mapamundi.  El pensaba dejar  toda su vida en Argentina para ir a vivirse con ella a Canadá, pero lamentablemente era un amor no correspondido y las cosas no salieron como esperaban. Su corazón quedó completamente destrozado, y desde ese tiempo hasta ahora nunca deja de recordarla, por más que hoy en día él tiene sus actividades que lo mantienen un tanto ocupado.

Un día nos juntamos todos en mi casa a cenar, y lo pasamos muy bien, hasta que nos despedimos todos con la promesa de volver a repetir una noche genial como esa. El panadero habia venido a mi casa y cuando se iba, dijo que sería bueno repetir la cena pero en su casa al día siguiente.
Al estar la mayoría ocupados en sus asuntos, no se hizo nada.

Yo me quedé pensando y me sentí identificada con la situación. Uno vive solo y necesita matar las horas, necesita ganarle al reloj y engañarse. Engañar es una palabra muy fuerte pero eso es lo que vivimos haciendo, una y otra vez. Entonces dejé de verme sola...cómo no hacerlo en un mundo lleno de personas?

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